Después de terminar en el centro, los demás regresan al bar para tomar unas bebidas bien merecidas, pero Tyler y yo nos dirigimos a mi casa. Digo que necesito cambiarme la ropa salpicada de pintura, pero estoy seguro de que nadie se traga la excusa ni por un minuto.
La verdad es que no puedo esperar a estar a solas con Tyler.
Y él tampoco puede esperar. En el momento en que cruzamos la puerta, su boca está sobre la mía y lo acerco más, con las manos por todo su cuerpo mientras caminamos hacia e