Sofia estaba angustiada y preocupada ya que, desde ese lunes, Javier no habia regresado a la casa y ni le habia llamado, provocando que empezara a sentir una gran angustia porque a esas alturas de la vida no podía perder todo lo que con tanto esfuerzo busco obtener.
En eso escucho como la puerta principal de la casa se abría, por lo cual fue corriendo a ver quién era.
- Hijo – hablo ella sintiéndose un poco decepcionada.
- Hola – le saludo, aunque noto que ella estaba mirando hacia la calle.