Al día siguiente las cosas empezaron con normalidad y tranquilidad, donde Alexa le servía su desayuno al pelinegro y después se despedía para ir rumbo al trabajo.
Por su parte Lisandro se levantó para desayunar cuando se aseguró que ella no regresaría, aunque primero entro a tomar un baño y justo cuando estaba por disfrutar de sus sándwiches tocaron el timbre.
Al abrir la puerta se encontró con su amigo rubio.
- Buenos días – le saludo Jonathan notando que le miraba mal con su sándwich de huevo