Sentía que me rompía en mil pedazos al decirlo, como si cada palabra que salía de mi boca desgarrara algo en mi interior. Lo sabía desde el momento en que las pronuncié, pero no podía contenerlo más, ya no.
Mi vida estaba fuera de control, desmoronándose a mi alrededor, y lo único que quería era escapar, desaparecer. Me giré, dispuesto a marcharme, aunque sabía que no tenía fuerzas para dar un solo paso.
Entonces, la escuché. Sara respiró hondo, el sonido era tan claro en el pequeño espacio d