C159- PARA MI HIJO.
C159- PARA MI HIJO.
Lucien irrumpió en la mansión como un vendaval. Sus pasos resonaban en el mármol del vestíbulo, pesados y llenos de furia contenida. Su rostro estaba descompuesto: la mandíbula tensa, los ojos inyectados en sangre y las manos temblando, apretadas en puños. Parecía un hombre al borde del abismo, atrapado entre el miedo y la impotencia.
Los trillizos, que habían estado esperando en la sala, corrieron hacia él. Sus pequeños rostros estaban empapados de lágrimas, y sus voces te