Coloco a mis hijas en el piso y cargó a mi esposa, le doy vueltas en el aire, te amo hermosa, debo confesarte que por primera vez en mi vida sentí miedo. Temía tanto perderte, tú también eres la esposa y la mujer perfecta, amo lo que tenemos, amo la hermosa familia que hemos creado y yo solo tendría hijos contigo. Créeme, aprendí la lección y ¡no te quiero para un rato, te quiero de forma definitiva en mi vida! No quiero que pienses que en algún momento las cambiaría porque no es así, yo quiero