Descanse un rato al lado de mi esposa, pero no pude dormir, así que hice un par de llamadas para que nos vinieran a buscar y mande a preparar nuestra habitación en casa. Encontré la ropa con la que me deben haber traído, así que me la coloqué y también estaba la ropa con la que mi mujer llegó. Así que la vestí, luego tomó una manta y la envolví en ella, no quiero que nadie vea su rostro, a esta hora los empleados deben estar haciendo limpieza, salí y subí al auto que me envió Leander.
—¡Buenos