El cuerpo de la morena se había quedado helada al escuchar las palabras de Arnaldo, sus manos habían temblado y el hombre había dejado escapar una amarga sonrisa al sentir la reacción de Diana, pero la morena rápidamente había recuperado la compostura.
— ¡Arnaldo! - Susurró Diana, ya toda la tensión sexual había disminuido.
— ¿Qué ocurre? - A pesar de sentir que Diana no había respondido ante lo expresado por él, el hombre mantenía su voz de dulzura con la morena. Diana se había colocado por de