Capítulo 133: ¿Eres modelo?
Daisy le sujetó la cara con ambas manos y lo miró sin parpadear.
No lo soltó.
No se alejó.
En cambio le dolía en el pecho pensar en el niño que había sido, solo, sin nadie que lo defendiera.
Y en cuanto a la mujer, merecía morir. De hecho si la tuviera delante ahora mismo, ella misma apretaría el gatillo.
Porque nadie toca a Cassian.
Nadie.
—No me voy a ninguna parte —dijo con voz clara y firme—. Te amo con tus errores, con tus demonios, con tu oscuridad y con todo.