Amara se había dado cuenta de inmediato que algo no andaba bien, pero por su hija debía mantener la calma no podía enfurecer a los hombres y poner en riesgo a ambas.
Al mismo tiempo que los hombres de Alexander empezaron a rastrear con más precisión el andar del rodado que transportaba a Amara y a su hija.
Cuándo el vehículo se adentró en un bosque rocoso totalmente protegido por hombres vestidos y armados supo que había llegado a su destino ni bien el vehículo se detuvo las puertas fueron ab