Rey Lykos
La sangre nunca sale completamente de la piedra, lo sé porque he pasado trescientos años mirando las mismas losas del gran salón del palacio de Lycanbyss, donde la sangre de mi padre se derramó como un río carmesí aquella noche. Los sirvientes fregaron durante semanas. Usaron cada solución conocida, cada hechizo de limpieza, cada ritual de purificación. Pero yo aún la veo, especialmente en las noches como esta, cuando la luna se filtra por los ventanales y la piedra parece "brillar"