La antorcha en el muro de piedra proyectaba sombras que se retorcían como serpientes mientras Neferet descendía las escaleras hacia el Archivo Subterráneo. El aire se volvía más denso con cada peldaño, cargado de humedad y del olor característico del papiro antiguo que ninguna cantidad de incienso podía enmascarar. Sus sandalias apenas producían sonido contra la piedra lisa, pulida por siglos de pisadas de escribas que habían guardado los secretos de Egipto en estas cámaras olvidadas.
El mensaj