Después de lo ocurrido en la taberna, ninguno volvió a hablar durante un buen rato.
No porque no tuvieran cosas que decir.
Sino porque todos estaban pensando lo mismo.
La entidad no estaba controlando el presente.
Estaba controlando el futuro.
Y eso cambiaba absolutamente todo.
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Estaban de nuevo en la sala, la misma mesa, las mismas sillas, pero el ambiente ya no era el mismo de antes.
Antes discutían cómo detener guerras.
Cómo sobrevivir.
Cómo derrotar enemigos.
Ahora estaban intentando enten