15. Promesa de Quedarse
—¡Un momento! —exclamó Valerie.
Un trueno retumbó al mismo tiempo que unos golpes fuertes sacudían la puerta de su apartamento. La lluvia, que no cesaba de caer, hacía que varias esquinas de aquel humilde alojamiento se filtraran, dejando caer gotas sobre los cubos que ella había colocado en el suelo.
Al abrir la puerta, los ojos de Valerie se abrieron con sorpresa. No esperaba que aquel hombre la persiguiera hasta allí.
—Señor...
—Debes venir conmigo.
Valerie frunció el ceño, como si preguntar