Capítulo 28. Nuevas pruebas.
Fabio Rossi no podía seguir ignorando la verdad. Por más que intentara convencerse de que había hecho lo correcto, algo dentro de él se resistía a aceptar que Belinda fuera culpable. Decidió, finalmente, acudir a la casa de la vecina que había intentado contactarlo.
Cuando llamó a la puerta, una mujer de edad avanzada y rostro amable le abrió, con una expresión preocupada en el rostro.
—Señor Rossi, gracias por venir. No estaba segura de si debía decirle esto. No me había dado cuenta de que mi