Capítulo 14. El golpe final.
El taller estaba iluminado con luces fluorescentes que arrojaban un brillo frío sobre las herramientas y las máquinas.
Belinda observaba cómo el mecánico inspeccionaba el Bugatti, su mirada fija en el parachoques que había decidido mandar a reparar.
—Quiero que quede perfecto, que no se note nada —indicó con un tono firme, cruzando los brazos.
El mecánico asintió mientras hacía anotaciones.
—No se preocupe, señorita. En un par de días lo tendrá como nuevo.
Belinda asintió, aunque la tensión en