—¡Dory! ¡Dory!
—Si…si ¿qué pasa?
—¿Qué te pasa a ti? Has estado distraída toda la mañana —recriminó Ana.
Hoy no era mi día. Desde la mañana el turno fue muy complicado y no podía concentrarme debido a lo sucedido anoche. La cena, la presencia de Marcos, el beso con David. Fue mucho para mí en tan poco tiempo y mi mente aún lo procesaba.
Sin embargo; ver la cara de Marcos después del beso fue enigmática y no cambiaría ese momento por nada. Después subimos a su auto y el camino fue totalmente