El Primer Enfrentamiento, Parte Dos.
Cecilia
Había sacado todo el coraje que tenía retenido en mi cabeza desde que se me acerco esta mañana en la oficina. No debo dejarme impresionar por él ni por nadie.
—Nada de esto estuviera pasando si me hubieras hecho caso en la reunión cuando te pregunte sobre las pastillas que estabas tomando. Pero la señorita es muy terca para hacerlo, no me culpes de ello mejor cúlpate tu solita.
—¡¡¡Qué!!! Te volviste loco, yo no tengo porque darte respuestas de nada. Lo que haga o deja de hacer no es de