Desperté abruptamente con los rayos de sol invadiendo la habitación a través de la ventana. Mi primera vista fue la cama en la que estaba anteriormente. Sin embargo, me di cuenta de que algo era diferente. Me levanté, desorientada, y empecé a buscar frenéticamente a Conan, mi corazón acelerándose a medida que mi búsqueda resultaba en vano. Ya no estaba en su cuna.
Una oleada de temor se apoderó de mí, inundando mi mente de pensamientos angustiosos. ¿Nunca lo vería de nuevo? ¿Nunca sentiría su d