LA ADHALIA NEGRA
SANTIAGO
Un maldita prostituta, una maldita hipócrita era lo que tenía frente a mí, porque incluso si ella era el ángel de la seducción, si ella era la perfecta Victoria de un hombre que buscaba siempre ganar, no lo iba a hacer conmigo.
No sería fácil seguir adelante con esta batalla, no sería fácil llegar hasta el infierno y dejarla ahí sin que yo saliera lastimado pero no importaba, iba a tomar el riesgo. Iba a tomar el riesgo porque ella tenía una deuda conmigo difícil de