Habiendo hablado con el señor Rey un buen rato sobre todo lo que harían para que Santiago por fin se quitara del lugar que según Alejandro le pertenecía a él, solo risas se podían escuchar en ese lugar en el que ya habían compartido más de dos horas y en el que habían bebido por ese mismo tiempo.
El señor Rey no podía sentirse más feliz y tranquilo la verdad es que haber encontrado a Alejandro en su camino era a lo mejor que le había pasado justamente en ese momento.
—Y bien, ¿cómo es que vamos