87. Infieles descubiertos
Edgar estaba en un estado de shock la palabra positivo en el papel en letras negras empezaba a bailar en papel blanco y grabarse en su cabeza.
— Espera no... no creas que soy idiota, no quieras encasquetarme tu chamaco cuando estuviste conmigo, Leonel y quién sabe cuántos más.
Amanda enojada por tremenda humillación de su parte se acercó a él y lo agarró del cuello de la camiseta, Edgar la observaba con desinterés y frialdad, ni siquiera se molestó en apartarla, a ella le hervía la sangre de mi