DDLT. CAPÍTULO 31. Sana, sana
DDLT. CAPÍTULO 31. Sana, sana
—*—JOANNE—*—
“Ay, corazón, si tú supieras”. Es lo primero que me viene a la mente con esa pregunta, pero la dejo rumiar su asombro por unos cuantos segundos antes de responderle con calma.
—Señora Ashbourne, jamás he tratado de esconder que no tengo sangre azul —le comento—. Mi familia ni siquiera tenía dinero para mandarme a la universidad, así que logré estudiar con una beca completa de Harvard.
—¡Pero eso no es poca cosa! ¡Para conseguir esas becas hay que ser…!