— ¿Dónde está? —pregunté en cuanto llegué a casa. Había llegado hace poco y lo único que quería era ver a mi hijo, pasar tiempo con él, abrazarlo, besarlo.
¿Se parecería mucho a su hermano?, ¿a Dalila?, ¿a mí?
—Está en la sala —señaló Cipriano, yendo junto conmigo en un total silencio. Por su mirada sabía que tenía algo muy importante que decirme.
Primero mi...
Fruncí mi ceño al verlo. Me detuve en mi lugar tomándome el tiempo de detallarlo gracias a que se encontraba jugando con una de sus