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—¿Estás demente?
Entonó el mafioso al ver la seriedad en las palabras de su hombre de confianza, Jane por su parte temblaba a un costado de la estilista personal del italiano. Su mirada estaba baja, comprendía que si esto salía mal la única persona que no saldría bien librada de todo esto sería ella.
—¿Prefieres que Zeus la vea?
El tipo gruñó porque este tenía la razón, odiaba la idea de imaginarla al lado del ruso. —¿Cuál es tu plan entonces? —Graznó, girándose a un costado para ocultar su