Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo veinticuatro
Edna cerró los ojos, levantó un suspiro profundo, luego los abrió de nuevo, mirando a Lillian.—Me temo que te estés perdiendo a ti misma en tu dolor, pero resulta, ya lo has hecho, ¿qué quiere su corazón? Esta no es la mujer que Sir Robert quería que te convirtiera, él quizás no es feliz, esto no es lo que quería.—No, él quería que tuviera una vida mejor, me dio toda su riqueza para que yo derribara a mis enemigos y eso es exactamente lo que estoy haciendo, y






