Quisiera matarlo.
Dylan.
Mi corazón latía como una maldita locomotora, apunto de irse a estrellar contra un maldito hombre llamado Duncan, me encantaría aplastarlo. Aprete los puños y como león feroz doy varias vuelta dentro de la casa de mi conejita, si tuviera a ese imbécil enfrente de mi, no dudaria ni un segundo en mandarlo a comer mierda, lo golpearia por todos lados para que sienta lo que una mujer siente cada vez que las lastiman.
—Dylan— susurro mi conejita toda asustada por verme enojado y como no estar