—Gracias por aceptarme, mi amor —se separó de mí y me puso el anillo en mi dedo anular, con manos temblorosas y una sonrisa llena de emoción—. Te amo, te amo. No más es que me digas y nos casamos cuanto antes, mi reina —llenó mi rostro de besos y reí, guardando en lo más profundo de mi ser su reacción.
Si nos estamos precipitando o no, ya el tiempo nos lo dirá, por ahora no queremos perder un segundo de tiempo para demostrarnos lo mucho que nos amamos. Casarnos es un paso muy importante y una d