Mi trabajo ha sido lo más importante para mí desde que me decidí a ser profesora de arte. Pintar me transporta a un mundo diferente, donde yo soy Dios y puedo trazar el camino de cada una de mis pinturas, donde el orden y el caos se mezclan de modo homogéneo y crean un resultado único e incomparable. Pintar es todo en mi vida, me hace olvidar de lo malo y me hace ver todo lo bueno que me ha sucedido.
Por más problemas y cargas que tenga, cuando tomo un lienzo en blanco y mis manos se mueven por