Esperar fuera podía no parecer la gran cosa, meditaba Alec mientras furioso, escuchaba las cosas que decía Sofía. E irrumpir en aquella casa y matar a casi todos sus ocupantes resultaba demasiado tentador.
La oportunidad que la bruja le había dado era bastante impresionante.
Sin embargo, no contaba con que otra hechicera, aparecería frente a él para dejarle en claro que no permitiría que dañase a su propia familia.
—Morgana, no sé si puedo decir que sea un gusto el verte.
—¿Un trato con Matilde