Capítulo 34: Cláusulas que atan
El silencio dentro del estudio de Nerina no era un silencio cualquiera. Era denso, pesado, como si las paredes mismas supieran que algo había cambiado de forma irreversible. Afuera, el mundo seguía girando con normalidad, pero dentro de ese espacio todo parecía suspendido en una tensión constante que no daba tregua y en el centro de ese caos perfectamente contenido, estaba ella.
Nerina cerró la puerta de su estudio con un leve empujón de su pie, sin necesidad de