CAPITULO 24. TODO ME SALE MUY BIEN
Minutos después, Alexander abrió los ojos.
—Ya me siento mejor —expresó y se puso de pie despacio. Caminó un par de pasos y
Madison no le quitaba la vista de encima, al observar que se tambaleó un poco, se acercó a él y lo abrazó.
—Aún no estás bien, espera un poco —solicitó mirándolo a los ojos.
—Ya está pasando —mencionó él sintiendo como sus dedos se aferraron a la cintura de Madison.
—Que bien. —Sonrió y se acercaron a la cama donde los gemelos los miraban atentos.
—Voy a cambiarme de