Capítulo Treinta y Ocho.
Papá estaciona en frente de casa, al otro lado de la calle puedo ver el auto de Aaron estacionado. Suelto un suspiro pesado.
Veo como papá me mira de reojo.
—No sabía que Aaron estaría aquí—me dice.
—Dijo que vendría—le respondo algo distraída.
—¿Se lo dijiste?—pregunta algo curioso.
—Si, en el hospital—digo. Veo como la curiosidad de su rostro aumenta.—Me llamo y se lo conté.
El asiente disimuladamente como si entendiera. Después de unos cinco minutos en completo silencio bajamos del auto y