30.- Leila.

El ayudante del Rector ingresa a la sala de detención leyendo un informe y al levantar la vista sus ojos azules asombrados se suavizan un poco al ver los míos aguados ¡ok soy una cobarde, lo sé! Pero nunca le he dado problemas a mi madre, el Sr. Campbell siempre me ha tenido cariño porque dirige el instituto donde di el bachillerato. Me conoce desde niña y eso no ayuda a detener mis lágrimas.

— ¡Srta. Leila

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