Partieron el pastel y comimos, los niños estaban felices con tanto dulce, Jasika y yo nos pusimos de acuerdo para molestarlos un rato, el día pasó bastante rápido y después del almuerzo que prepararon Jasika y yo nos despedimos, queríamos un rato a solas antes de que se fuera.
–Así que el divorcio es un hecho –comentó.
–El contrato terminó –aclaré –. Así que no tenía nada más que hacer en esa familia.
–La abuela lo pensó bastante bien, ¿no es así?
–Fue un gran regalo de su parte o hubiera estad