Son las ocho de la noche y esta todo arreglado, ya está en funcionamiento las habitaciones, baños, comedor y los servicios necesarios, pude llamar al personal y la mayoría están instalados ayudándome, sólo me falta la renuncia del hospital.
Recibí mucha ayuda de parte de mis tíos, del abuelo Jeremy y la tía Joey, la familia de Max. También en la alimentación vino Sandra y Fabián amigos de mis padres, donaron el alimento y todo salió como no lo esperaba, no esperé resolver todo. Estaba asustada