El timbre sono y Murat sabia que era Ashraf quien había venido por el y fue a abrir, mientras que Ayla tenia una expresión de desolación en sus hermosos ojos café que le hicieron tomar una decisión.
- He decidido no ir- le indico a Ashraf.
Ayla no podia creerlo, su rostro enseguida se ilumino y Murat la atrajo a su pecho y le dio un beso en la frente y en ese momento supo que aun les quedaba mucho tiempo para disfrutar de su amor, de sus hijos, de esa familia maravillosa que Dios le había dado