Dixon.
—¡Dixon, Chantal, los estaba buscando! —exclamó Derek con tono nervioso.
—¿Qué sucede, hermano? —cuestionó ante el estado de ansiedad del rubio.
—Es mamá... está aquí, en mi oficina.
—¿Judith? —dirigió su mirada a la rizada que palideció al instante— ¿Qué es lo que quiere?
—Ha venido a hablar con ustedes.
Quedó pensativo por un momento, sopesando las razones que tendría su madre para venir exclusivamente a charlar con ambos. No podía ser nada bueno, de ella hacia él nunca habían salido c