ALASKA
—Mas—le susurro—no pares Bruno por favor, Los dos nos elevamos en un vaivén que marea por la intensidad del placer.
Junto con la dilatación y de sus dedos apretando mis muslos, surge un dolor profundo cuando lanza una estocada certera que por su misma intensidad me resultó tan placentero. Entierro mis uñas en su espalda debido a la intensidad que lo avasalla, mientras Yo siento como provoca jugos cálidos, con su polla escudriñando, acariciando y rascando sus paredes, iniciaban un delicio