Capítulo 9: Sombras de desdén.
El último suspiro de la conversación telefónica aún seguía latente en el aire cuando Amelia presionó el botón para colgar.
Cerró los ojos con fuerza, un gesto que pretendía contener las lágrimas rebeldes y ahogar el grito de frustración que amenazaba con escaparse de su garganta. Había llegado a ese punto, otra vez, la encrucijada familiar entre la necesidad y la dignidad. Necesitaba más dinero.
Los recuerdos de una vida pasada, una donde los aplausos y las medallas de oro resonaban en lugar d