Capítulo 85. Confrontación y consecuencias
Pese a su reacción, la rabia de Amelia se agitó en su interior, y por completo ciega mezcla de rabia y del dolor, se paró frente a ella y le propinó un par de bofetadas con toda la rabia que le produjeron sus palabras.
—¡Cállate imbécil! Con mi hija no te metas, porque la próxima vez que vuelvas a decir algo en su contra, la que va a quedar muda, eres tú porque te voy a arrancar la lengua.
El sonido de las bofetadas resonó en la sala, dejando a todos en silencio por un momento. Lisya, con la m