Auba estaba nerviosa, su señor le había llamado, este estaba molesto quizás por lo que Adhara le había planteado, pero no podía decir que no, tenía el derecho de tener a su lado a alguien que le ayudara y con él que se sintiera cómoda.
— Mi señor — dijo en modo de saludo y este asintió.
— Creo que ya sabes por qué te he llamado, tengo algo que preguntarte y quiero que seas clara conmigo — Preguntó con seriedad, no quería tener que buscar a alguien que cuidara de la casa, era algo de lo que no e