Tiffany caminaba de un lado a otro por el baño. Emocionada, ansiosa, conmocionada, tensa, nerviosa... Todo encajaba perfectamente con lo que Tiffy sentía, con sus emociones.
Echó un vistazo al espejo y se quedó mirándolo con desesperada. Todavía no podía creer que Brent le hubiera chupado el coño y la hubiera hecho correrse.
Pensarlo solo le daba escalofríos y la hacía sonrojar tanto que tenía la cara roja como gambas cocidas.
Lo hicieron y ambos lo disfrutaron, ¿no? ¿Pero y si Brent empieza a