Jasper.
La maldita mamada de María no funcionó aquella vez, ni siquiera hacer un trío, o darle duro a una rubia muy apretada. No podía dejar de pensar en ella... Victoria Evans me había dejado a medias.
Esa mujer era exasperante.
¿Cómo se atrevía a provocarme de esa forma, a pedirme exclusividad?
Sólo pensar en ello y me hacía gracia. Pero ... joder, porque estaba tentado a darle cualquier cosa con tal de conseguir entrar en su jardín secreto. Podía convertirme en un maldito ángel divino que at