La razón por la que se puso la máscara era para no llamar la atención.
En la ciudad del Caos, había dejado una profunda impresión en muchas personas, y su fama había crecido bastante. Muchos ya lo reconocían gracias a las imágenes que se habían difundido. Al abrirse paso entre la multitud, inevitablemente chocaba con otros.
Cada dos pasos que daba, ya era un codo en su brazo o un tropiezo con una pierna ajena. Pero la gente ya estaba acostumbrada a eso; era algo inevitable. Al final, lo máximo