Sin embargo, a pesar de haber iniciado el día mal, la visita a la fábrica resulto muy placentera para Melisa porque pudo conocer más del negocio, tratar con otras personas, además a su pesar, disfrutar de la compañía de Daniels, quien por cierto ese día, estaba más serio que de costumbre, y lo adujo a la discusión que habían tenido, porque solo estaba serio con ella, porque con los demás empleados, sobre todo con Mateo, el gerente de operaciones de la fábrica, un hombre de 50 años, era muy amab