55. LOS ENEMIGOS.
Gil mira fijamente a los ojos de Aren, su corazón golpeando en su pecho con fuerza. El dolor de la posible traición y la angustia por el temor de perderlo todo se mezclan en su interior, desatando una tormenta de emociones que amenazan con aplastarla. Por un momento, se siente como si estuviera perdiendo el control de sí misma.
—¡No puedo soportarlo! —exclama con la voz entrecortada, luchando por mantener la compostura mientras las lágrimas amenazan con brotar de sus ojos—. Es mi Arconte, mi co