Abri los ojos sobresaltada, sentandome en la cama de donde estaba gritando para pedir ayuda, hasta que de pronto sentí unos brazos que rodeaban mis hombros poniendo mi cabeza en su pechos y un susurro que llegó a tranquilizarme.
— Shhh, Arianna cariño, ya estás a salvo — escrache la voz de mi suegra Bianca
Me tumbé otra vez en la cama, sintiendo las manos finas y suaves de mi suegra acariciando mi mejilla, abri los ojos viendo a mi lado a la madre de Giuseppe, fijandome en sus ojos que los tení