(3)

De vuelta en su camarote, el hombre que todos sus compañeros conocían como Adán Vega se recostó, se quitó los zapatos y dedicó unos minutos a relajarse; cerró los ojos y luego se incorporó, rebuscó en el pequeño mueble que tenía a lado y sacó una pequeña libreta, la abrió y comenzó a escribir. Era su diario personal. Escribió el acontecimiento del día y lo dejo a un lado. Cas

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