Punto de vista de Melanie.
Desde aquel día en el confesionario, cuando el Padre Kentucky me llevó al cielo y de vuelta, me he convertido en una presencia constante en la iglesia. Me refiero a las misas matutinas, los programas vespertinos, los servicios entre semana; cualquier cosa que me diera una excusa para estar cerca de él. Me apunté a todas las actividades extracurriculares que pude, solo para robarle esos momentos íntimos.
Ya no necesitaba mis juguetes. ¿Para qué, si por fin tenía lo rea